Miércoles semana octava Tiempo Ordinario (27 mayo 2015)

De Corazón a corazón: Sir 36,1-2.5-6.13-19 ("Da tu recompensa a los que te aguardan"); Mc 10,32-45 ("El Hijo del hombre será entregado… ¿podéis beber la copa que yo he de beber?")

Contemplación, vivencia, misión: El mejor premio que nos puede tocar es el de compartir la misma vida de Cristo, "beber su copa", correr su suerte. Las ambiciones no tienen sentido. Su "hora" se expresa especialmente al dar la vida en la cruz para luego resucitar (Jn 13,1), pero se actualiza en toda su existencia y en la nuestra. La "hora" de Jesús tiene sentido "nupcial", de "alianza" o pacto de amor sellado con su "sangre", para comunicarnos la "vida nueva" en el Espíritu (simbolizado por el "agua viva" o "vino bueno").

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: En las bodas de Caná no había llegado todavía la "hora" de Jesús, pero María, "la mujer" (la "nueva Eva"), con su oración confiada, hizo que el Señor la anticipara en la figura del "vino bueno". Ella acompañó luego a los discípulos en el "seguimiento" (Jn 2,12; 19,25) y ahora nos acompaña a todos y cada uno para compartir la vida con Cristo.

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