Viernes semana octava Tiempo Ordinario (29 mayo 2015)

De Corazón a corazón: Sir 44,1.9-13 ("Hombres de bien… su gloria no se borrará"); Mc 11,11-25 ("Una higuera… No encontró más que hojas… Mi Casa será llamada Casa de oración")

Contemplación, vivencia, misión: En nuestro caminar histórico, siempre hay luces y sombras, éxitos y fracasos. La esterilidad proviene de la falta de actitud filial en la oración. Se ora en la medida en que uno se reconoce "pobre" (escucha con humildad), confía en la bondad de Dios y se dispone a hacer su voluntad, sirviendo a los hermanos. Concentrase sólo por concentrarse, no es oración. La oración es relación entre “amantes”, y esta relación se concreta en la alegría de tener tiempo, sin prisas, en la presencia del Señor.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Orar en sintonía de sentimientos con María (cfr. Hech 1,14), equivale a dar gracias por todo ("Magníficat"). Lo importante es amar con un corazón que pertenece totalmente a Cristo (también presente en los hermanos), dejándose sorprender por él (cfr. Lc 2,19.51).

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