Domingo Santísima Trinidad (9º TO), 31 mayo 2015, Visitación de María)

De Corazón a corazón: Deut 4,32-34.39-40 (“Has oído la voz del Dios vivo hablando en medio del fuego”);  Rom 8,14-17 (“Recibisteis un Espíritu de hijos que os hace exclamar: Abba, Padre”); Mt 28,16-20 (“Haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”)

Contemplación, vivencia, misión: Entrar en sintonía con los sentimientos de Cristo, comporta apreciar su profundo deseo de que toda la humanidad entre en sintonía con Dios Amor y viva en fraternidad. Por Cristo, Dios se ha revelado como “uno” y “vivo”, no abstracto, sino como Padre con su expresión personal (el Verbo, el Hijo engendrado) y con la expresión (“espiración”) del amor mutuo entre el Padre y el Hijo (el Espíritu Santo). La misión de Jesús tiende a que toda la humanidad, todos los “bautizados”, entren en esta familiaridad con Dios y participen de su misma vida divina. Los “niños” lo pueden “entender” mejor que nosotros, dejando que Jesús, “lleno de gozo en el Espíritu santo”, diga : “Sí, Padre” (Lc 10,21).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Este “sí” de Jesús ya era realidad desde el seno de su Madre la Virgen. Ella fue la primera en recibir el mensaje trinitario y lo aceptó con un “sí” pleno: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y  el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por  eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios» (Lc 1,35). Ver Visitación de María: Año Litúrgico (María)

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