CORAZÓN UNIFICADO Y RENOVACIÓN ESPIRITUAL

De Corazón a corazón (Papa Francisco, Bula Misericordiae vultus)

Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret… Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad” (n.1)

“Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad… Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida… Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados no obstante el límite de nuestro pecado” (n.2)

“Cada Iglesia particular, entonces,  estará directamente comprometida a vivir este Año Santo como un momento extraordinario de gracia y de renovación espiritual” (n.3)

“Mientras instituía la Eucaristía, como memorial perenne de su él y de su Pascua, puso simbólicamente este acto supremo de la Revelación a la luz de la misericordia. En este mismo horizonte de la misericordia, Jesús vivió su pasión y muerte, consciente del gran misterio del amor de Dios que se habría de cumplir en la cruz” (n.7)

“Con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad … Lo que movía a Jesús en todas las circunstancias no era sino la misericordia, con la cual leía el corazón de los interlocutores y respondía a sus necesidades más reales” (n.8)

“La misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el corazón y que consuela con el perdón…. El perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón” (n.9)

“La mentalidad contemporánea, quizás en mayor medida que la del hombre del pasado, parece oponerse al Dios de la misericordia y tiende además a orillar de la vida y arrancar del corazón humano la idea misma de la misericordia” (n.11; cita n.2 de Dives in Misericordia, de Juan Pablo II)

“La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona… Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre” (n.12)

“En este Año Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea… Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina” (n.15)

(Año Santo) “¡Este es el tiempo oportuno para cambiar de vida! Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón” (n.19).

María … custodió en su corazón la divina misericordia en perfecta sintonía con su Hijo Jesús” (n.24)

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