Miércoles semana novena Tiempo Ordinarnio (3 junio 2015, S. Carlos Lwanga)

De Corazón a corazón: Tob 3,1-12.24-25 (Tobías y Sara oran en familia); Mc 12,18-27 (“Cuando resuciten serán como ángeles en el cielo”)

Contemplación, vivencia, misión: La lógica de Dios nos parece desconcertante, pero corresponde a la verdad y bondad profunda que él, “gratuitamente”, ya ha insertado en nuestro corazón. El amor al prójimo es auténtico cuando tiende a ser reflejo del amor del Señor: Él ama dándose a sí mismo. Es un aprendizaje contra corriente, debido a nuestra naturaleza caída, pero Jesús lo hace posible y gozoso, especialmente cuando nos dedicamos a que los demás (en familia o en comunidad) se sientan amados y capacitados para amar.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Nuestro caminar histórico, que es un don de Dios, no se entiende sin la perspectiva de la esperanza, mirando hacia María, “la mujer vestida de sol” (Apoc 12,1), figura de la Iglesia, que ya ha llegado a la plena glorificación en “Jesucristo nuestra esperanza” (1Tim 1,1).

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