Lunes semana décima Tiempo Ordinario (8 junio 2015)

De Corazón a corazón: 2Cor 1,1-7 (“Pablo, apóstol de Jesucristo, por la voluntad de Dios… Padre de las misericordias… Nuestra consolación abunda por Cristo”); Mt 5,1-12 (“Bienaventurados los pobres de espíritu… alegraos”)

Contemplación, vivencia, misión: El sermón de la montaña es el autorretrato de Jesús y en Èl vemos al Padre misericordioso. Todo gira en torno a una vida transformada en donación, reflejo de Dios misericordioso. Entonces las tribulaciones y sufrimientos no son más que un ocasión para realizarse amando. La prueba de haber entrado en estas vivencias de Jesús, está en el modo de afrontar la vida con el gozo de la esperanza y caminar con todos los hermanos, codo a codo, en “comunión”, donde Cristo se hace presente.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: El Señor sigue llamando a personas “desarmadas”, pobres, marginadas y disponibles, que sólo con su vida donada gozosamente y con su sonrisa serena, dejan huella imborrable de intimidad con Dios y de Palabra profética. En su “Magníficat”, María canta con gozo la experiencia de la misericordia que ha plasmado su propia pobreza. Como decàia el Cura de Ars: “Yo ¡soy pobre como vosotros; hoy soy uno de los vuestros!”.

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