Martes semana décima Tiempo Ordinario (9 junio 2015, S. Efrén)

De Corazón a corazón: 2Cor 1,18-22 (“Decimos por Cristo « amén » a Dios”);  Mt 5,13-16 (“Sois la sal de la tierra… la luz del mundo… que glorifiquen a vuestro Padre”)

Contemplación, vivencia, misión: Ser para los demás “luz” de Cristo, no es posible, si no dejamos que Él viva en nuestro corazón, para hacer de toda nuestra vida un “sí”. El mundo y la historia se transforman, no a fuerza de porrazos, sino de una vida escondida que se hace transparencia de Jesús. La lamparita o el candil que encendía María en Nazaret todas las mañanas para despertarse alabando a Dios, era todo un símbolo de su misma vida resumida en un “sí”.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Ser “sal” y ser “luz” sólo es posible cuando estamos enraizados en el amor de Cristo. Cuando la Virgen presentó al niño Jesús en el templo, Simeón lo proclamó “luz para iluminar a las gentes”. Ella, figura de la Iglesia, es portadora de la luz.

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