Domingo 11º Tiempo Ordinario (14 junio 2015)

De Corazón a corazón: Ez 17,22-24 (“Lo plantaré, echará ramas y dará frutos… exalto el árbol humilde… hago reverdecer el árbol seco”); 2Cor 5,6-10 (“Llenos de buen ánimo… caminamos en la fe”); Mc 4,26-34 (“El Reino de Dios es como una semilla… como un grano de mostaza”)

Contemplación, vivencia, misión: No hay lugar para el desánimo. El árbol seco puede reverdecer. El camino se abre al caminar. La semilla sembrada en el corazón y en la sociedad es el mismo Evangelio, que dará fruto a su tiempo. ¿Cuándo? ¿cómo? ¿en qué medida? No sabemos. ¿Por qué no fiarse de Dios Amor? La obra es suya y sólo quiere nuestra colaboración humilde, generosa y confiada en sus manos de Padre.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: El Señor “a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado” (Mc 4,34). Parece una resonancia de los treinta años de vida oculta en Nazaret, con María y José. La mirada y el Corazón de María intuían la realidad de Jesús (“el hijo de María”: Mc 6,3) en sus gestos y palabras. Ella sabía leer en el “silencio” de Dios.

Los comentarios están cerrados.