Jueves semana 11ª Tiempo Ordinario (18 junio 2015)

De Corazón a corazón: 2Cor 11,1-11 ("Os tengo desposados con un solo esposo… Cristo"); Mt 6,7-15 (“Vuestro Padre sabe lo que necesitáis… Padre nuestro”)

Contemplación, vivencia, misión: El mejor regalo que nos ha hecho Jesús es el de compartir con nosotros su misma filiación divina, para hacer de nuestra vida un “sí” al Padre. Somos sus amigos y "consortes" (la Iglesia "esposa"). Orar el “Padre nuestro” equivale a vivir en sintonía con Cristo, mirando, amando como él. El Padre sigue todos los movimientos de nuestro corazón y sólo le agrada lo que suene a Jesús, porque nos ha hecho sus “consortes”. El Padre “conoce” amando, porque nos conoce y nos ama en Cristo y en el Espíritu Santo. La historia del “Padre nuestro” continúa bajo la acción del Espíritu de Amor (cfr. Gal 4,7; Rom 8,15), no sólo en los comentarios, sino especialmente en la vida de quienes se deciden a injertarse en la mirada amorosa de Jesús al Padre (cfr. Lc 10,21).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Desde el seno de María, Jesús "es Sacerdote porque en cuanto hombre está delante del Padre rogando por nosotros… Ungido viene, no con aceite, sino con sangre; y si ungido, no viene bravo, sino blando y manso" (S. Juan de Ávila, Sermón 1). María nos invita a recibirlo ahora, tal como es.

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