Lunes semana 12ª Tiempo Ordinario (22 junio 2015)

De Corazón a corazón: Gen 12,1-9 ("Vete de tu tierra… y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré…. Abraham marchó"); Mt 7,1-5 ("No juzguéis y no seréis juzgados… con la medida con que midiereis, se os medirá")

Contemplación, vivencia, misión: Cada hermano es una historia de un amor eterno, que empezó y continúa en el corazón de Dios. El “misterio” de Dios, manifestado en Cristo, es “amor que supera toda ciencia” (Ef 3,19). El misterio de la “comunión” incluye también el saberse parte de una familia, donde lo positivo es para compartir, y lo negativo es para conllevar. Hay que aprender a “salir” de sí mismo y de las propias preferencias, para insertarse en la “comunión” de Dios Amor manifestada y comunicado por Cristo. “Fuimos concebidos en el corazón de Dios, y por eso «cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario»” (Laudato Si’, n.65, cita a Benedicto XVI)

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: La vida de fe de María es más profunda que la de Abraham (cfr. Lc 2,45). A Ella le pidieron adentrarse en la sorpresa de Dios que quiso hacerse hombre en su seno por obra del Espíritu Santo.

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