Martes semana 12ª Tiempo Ordinario (23 junio 2015)

De Corazón a corazón: Gen 13,2.5-18 (Acuerdo entre Abraham y Lot; Dios promete a Abraham descendencia innumerable); Mt 7,6.12-14 (“Cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos”)

Contemplación, vivencia, misión: Dios ha dejado en la creación huellas de su modo de amar. En la bondad de nuestros seres queridos se nos transparenta el amor de Dios. Ese amor, en su fuente, es siempre más allá de  lo que podamos imaginar. La gran sorpresa consiste en que el Padre nos ama con el mismo amor con que nos ama Jesús (cfr. Jn 15,9). Por esto el mandato del amor es “nuevo”, como nueva es la realidad de la Encarnación y redención. Cuando se vive en esta perspectiva, es posible afrontar los problemas humanos como Abraham y disipar las tragedias reales o imaginarias. Basta con mirar primero qué necesitan los demás y esforzarse por amarles con el mismo amor con que Dios nos ama.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: “Ella no sólo guarda en su corazón toda la vida de Jesús, que «conservaba» cuidadosamente (cfr Lc 2,19.51), sino que también comprende ahora el sentido de todas las cosas. Por eso podemos pedirle que nos ayude a mirar este mundo con ojos más sabios” (Papa Francisco, Laudato Si’, n.241).

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