Natividad de San Juan Bautista (24 junio 2015)

De Corazón a corazón: Is 49,1-6 (“Desde el seno materno me llamó”); Hech 13,22-26 (“Juan predicó como Precursor”); Lc 1,57-66.80 (“Juan es su nombre” = el Señor ha sido bueno)

Contemplación, vivencia, misión: Desde el seno de nuestra madre, ya empezamos a ser plasmados por el amor de Dios, que nos quiere convertir a todos en un “don” para los demás. Nuestro verdadero “nombre” sólo lo sabe el Señor. Cada día es “cumpleaños” de una gracia o don recibido, que se suma a una herencia familiar, en la “comunión” de los santos. Amar a los hermanos es alegrarse por sus dones recibidos del mismo Dios Amor. “La creación sólo puede ser entendida como un don que surge de la mano abierta del Padre de todos, como una realidad iluminada por el amor que nos convoca a una comunión universal” (Laudato Si’, n.76).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: A Juan, el Precursor, le tocó en suerte ser santificado por el Espíritu Santo por medio del saludo de María. Su vida consistirá en ser sólo destello, “voz”y anuncio de Jesús nacido de la Virgen María.

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