San Pedro y San Pablo Apóstoles (29 junio 2015)

De Corazón a corazón: Hech 12,1-11 (“Pedro en la cárcel… la Iglesia oraba insistentemente por él”); 2Tm 4,6-8.17-18 (Pablo: “Estoy a punto de ser derramado en libación”); Mt 16,13-19 (“Tú eres el Cristo… Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”)

Contemplación, vivencia, misión: Seguir a Cristo consiste en participar de su misma suerte para ser testigo del Amor con la propia vida donada. Acompañando a Cristo, se recibe el mismo premio de compartir la misma cruz, de camino hacia la glorificación. Hay una armonía (“comunión”) entre todos los que creen en Jesús, por el hecho de estar unidos a Pedro que “preside la caridad universal”.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Santa Catalina de Siena llamaba al Papa: “El dulce Cristo de la tierra”. Al apoyarnos vivencialmente en esta “piedra” (Pedro), tenemos la garantía de estar unidos a la “piedra angular” que es Cristo. Esta unidad de “comunión” se fraguó en oración “con María la Madre de Jesús” (Hech 1,14). “Elevada al cielo, es Madre y Reina de todo lo creado. En su cuerpo glorificado, junto con Cristo resucitado, parte de la creación alcanzó toda la plenitud de su hermosura” (Laudato Si’, n.241).

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