Jueves semana 13ª Tiempo Ordinario (2 julio 2015)

De Corazón a corazón: Gen 22,1-19 (“Abraham, toma a tu hijo único… ofrécelo en holocausto”); Mt 9,1-8 (“Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús vive la realidad concreta de cada persona humana, de corazón a corazón. Lo principal es recuperar la paz del corazón, también con el perdón de los pecados, que él asume como asunto propio. Con esta paz desaparecen todas las parálisis y cegueras. Pero él, que no antepone nada al amor por nosotros, nos levanta a amarle con su mismo amor. No podemos anteponer nada a su amor, ni aún aquello que pueda ser tan querido como el hijo único para Abraham. “Los pobres y la tierra están clamando: Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz, para proteger toda vida, para preparar un futuro mejor, para que venga tu Reino de justicia, de paz, de amor y de hermosura” (Laudato Si’, oración final).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Cuando la Virgen “ofreció” al Niño Jesús en el templo (Lc 2,22), su ofrecimiento era irreversible. El “sí” de María se apoyaba y se insertaba en el “sí” de Jesús al Padre para salvar a toda la humanidad.

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