Martes semana14ª Tiempo Ordinario (7 julio 2015)

De Corazón a corazón: Gen 32,23-32 (La “lucha” de Jacob con Dios); Mt 9,32-38 (“Jesús… enseñando, proclamando, sanando… al ver la muchedumbre, sintió compasión”)

Contemplación, vivencia, misión: Quien entra en la vida de Jesús sólo como observador, se enreda en malentendidos, incluso ante sus sentimientos de compasión; entonces no entiende nada de su vida y ni de la vida de cualquier ser humano. La sed de ver a Dios y de recibir su salvación definitiva está enraizada en todo corazón humano. Dios no se deja conquistar, sino que se da gratuitamente a quien se deja sorprender por él. El horizonte de Jesús es sin fronteras en la geografía y en la historia. “Se requiere una preocupación por el ambiente unida al amor sincero hacia los seres humanos y a un constante compromiso ante los problemas de la sociedad” (Laudato si’, n.91).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: El Señor realiza la redención con nuestra cooperación de “obreros” de su mies. La mies es suya y mucha, y por esto debemos orar para que haya muchos y santos servidores. Su Madre y nuestra es “la mujer” (Jn 2,4; 19,26), “asociada” de modo especial a esta obra redentora.

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