Miércoles semana 14ª Tiempo Ordinario (8 julio 2015)

De Corazón a corazón: Gen 41,55-57; 42,5-7.17-24 (“Id a José”; encuentro de José con sus hermanos); Mt 10,1-7 (Nombramiento y envío de los Apóstoles: “Id proclamando que el Reino de los cielos está cerca”).

Contemplación, vivencia, misión: La vida tiene sentido cuando se inserta en el mismo proyecto misionero de Cristo. Todos estamos llamados a ser para los otros un signo y una ayuda de este proyecto. Se necesita solidaridad (comunión), gratuidad (dar y darse), responsabilidad (nadie crece solo). Hay que aprender a perdonar generosamente y a perdonarse con humildad. “En la familia se aprende a pedir permiso sin avasallar, a decir « gracias » como expresión de una sentida valoración de las cosas que recibimos, a dominar la agresividad o la voracidad, y a pedir perdón cuando hacemos algún daño” (Laudato si’, n.213).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: El grupo de los Apóstoles acudió con Jesús a las bodas de Caná, donde ya había sido convidada su Madre (cfr. Jn 2). Ahí les pudo conocer, como luego también en el Cenáculo preparando Pentecostés (cfr. Hech 1,14). En ellos veía una prolongación de Jesús o un “Jesús viviente” (por hacer).

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