Viernes semana 14ª Tiempo Ordinario (10 julio 2015)

De Corazón a corazón: Gen 46,1-7.28-30 (Jacob con su familia baja a Egipto y encuentra a José); Mt 10,16-23 (“Os entregarán a los tribunales… para que deis testimonio… Será el Espíritu de vuestro Padre el que hablará por vosotros”)

Contemplación, vivencia, misión: El Evangelio sólo puede  leerse o escucharse desde los latidos del Corazón de Jesús. Dificultades las habrá siempre, pero él está presente viviéndolas con nosotros, con actitud de “cordero” inmolado, que ama dándose él, Las dificultades no se vencen mordiendo, sino amando con más intensidad. Esto sólo es posible bajo la acción del Espíritu de amor. La historia de cada ser humano (como la de Jacob o de José) es historia de gracia y amor, dentro del  mismo proyecto de la vida de Jesús.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: El mismo Espíritu Santo que hizo posible la concepción virginal de María, es quien guió toda su vida. “Espíritu Santo, que con tu luz orientas este mundo hacia el amor del Padre y acompañas el gemido de la creación, tú vives también en nuestros corazones para impulsarnos al bien” (Laudato si’, de la oración final)

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