Lunes semana 15ª Tiempo Ordinario (13 julio 2015, S. Enrique)

De Corazón a corazón: Ex 1,8-14.22 (Los israelitas oprimidos en Egipto); Mt 10,34-11,1 (“El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí… El que os recibe a vosotros me recibe a mí”)

Contemplación, vivencia, misión: Las exigencias proclamadas por Jesús son exigencia de su amor, que hace posible el nuestro. “Cruz” es la transformación de las dificultades en donación. No es posible tomar la cruz si no es “detrás” de Jesús (no delante). Nuestra cruz es la suya, que él ya ha suavizado antes con sus manos. Toda “esclavitud”, también la de Egipto, puede transformarse en complemento de la redención de Jesús. “Una Persona de la Trinidad se insertó en el cosmos creado, corriendo su suerte con él hasta la cruz” (Laudato si’, n.99).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: La cruz se descubre como regalo de bodas cuando se ayuda a los hermanos a hacerles suave y comprensiva su cruz. Junto a la cruz, con María (“la mujer”, “la asociada”), es posible el milagro de la fe.

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