Miércoles semana 15ª Tiempo Ordinario (15 julio 2015, S. Buenaventura)

De Corazón a corazón: Ex 3,1-12 (Visión de Moisés: “La llama no se consumía… Yo te envío… estaré contigo”) Mt 11,25-27 (“Te bendigo, Padre, porque has revelado estas cosas a los pequeños”)

Contemplación, vivencia, misión: Las epifanías de Dios en la historia de salvación indican siempre una presencia amorosa que ayuda a ser fieles a su pacto de amor. Dios es más allá de sus dones (como la zarza que ardía sin consumirse). No se puede descubrir esta presencia amorosa de Dios sin descalzarse de la propias preferencias y esquemas, por buenos que sean. La sabiduría que ofrece Jesús es la actitud filial de hacer de la vida un “sí” para construir la historia amando. “San Buenaventura  … nos enseña que toda criatura lleva en sí una estructura propiamente trinitaria, tan real que podría ser espontáneamente contemplada si la mirada del ser humano no fuera limitada, oscura y frágil” (Laudato si’, n.239).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Tradicionalmente la figura de la zarza ardiendo sin consumirse se ha tomado como figura de la virginidad de María. En realidad, la acción del Espíritu Santo en la concepción de Jesús, es un signo de la trascendencia y de la nueva presencia salvífica del Señor en la historia, ahora como “Emmanuel”, Dios con nosotros.

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