Lunes semana 16ª Tiempo Ordinario (20 julio 2015)

De Corazón a corazón: Ex 14,5-18 (“El Señor combatirá por vosotros”); Canto: 15,1-6 (“El Señor es mi fuerza y mi salvación”); Mt 12,38-42 (“No se os dará otro signo que el del profeta Jonás”)

Contemplación, vivencia, misión: La  clave para interpretar la historia personal y comunitaria, es el “misterio pascual” de Jesús, su muerte y resurrección (el “signo de Jonás”). El paso del mar Rojo era figura del “bautismo”, como “inserción” en Jesús, para entrar en relación íntima con él, imitarle, configurarse con él. La vida es plena y auténtica, sólo cuando es vida en Cristo. Las persecuciones o malentendidos, también quedan incluidos en la Providencia de Dios, Padre y Salvador de todos. “Para la comprensión cristiana de la realidad, el destino de toda la creación pasa por el misterio de Cristo, que está presente desde el origen de todas las cosas: «Todo fue creado por él y para él » (Col 1,16)” (Laudato si’, n.99).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: En el “Magníficat”, María canta la “fuerza” misericordiosa de Dios hacia su pueblo Israel, como signo de salvación para todos los pueblos.

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