Martes semana 16ª Tiempo Ordinario (21 julio 2015)

De Corazón a corazón: Ex 14,21-31; 15,1 (Paso del mar Rojo: “El Señor se ha cubierto de gloria”); Mt 12,46-50 (“Todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”).

Contemplación, vivencia, misión: Jesús quiere vivir en “familia”. Quienes creen en él y le siguen, comparten su misma vida: “Mi madre y mis hermanos”. La condición es vivir en sintonía con Él, escuchar la Palabra en el fondo del corazón, como María, figura de la Iglesia familia de Jesús. Esta fidelidad a la voluntad de Dios y a su Palabra, nos hace a todos hermanos, sobre los que el Padre hace salir “su sol” todos los días. “No hay sistemas que anulen por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacción que Dios sigue alentando desde lo profundo de los corazones humanos. A cada persona de este mundo le pido que no olvide esa dignidad suya que nadie tiene derecho a quitarle” (Laudato si’, n.205).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Cada persona, sin excepción, es una historia de la presencia activa y materna de María, que ayuda a todos a vivir según los designios de Dios Amor.

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