Miércoles semana 16ª Tiempo Ordinario (22 julio 2015, Sta Magdalena)

De Corazón a corazón: Ex 16,1-15 (Llueve “maná” en el desierto: “Qué es esto?”); Mt 13,1-9 (“Salió el sembrador a sembrar”).

Contemplación, vivencia, misión: La cercanía de Jesús da la sensación de ser “lejanía”, también y especialmente cuando se oculta y manifiesta en los signos “pobres” de su amada Iglesia. La semilla de su palabra es semilla “buena”, pero es más allá de nuestros cálculos. Y esa semilla espera encontrar un “corazón bueno”, más allá de la moda, de la utilidad y de la eficacia inmediata. Con Cristo caminamos por el desierto de una historia humana, donde él mismo se nos hace pan de vida, nuevo maná, pan partido. “La naturaleza está llena de palabras de amor” (Laudato si’, n.225). Nuestra única queja legítima, sería la de reconocer que amamos poco.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: El “corazón bueno” de María recibió la “buena semilla” (la Palabra), es decir, el mismo Jesús (el Verbo). Al recibir la Palabra, el Espíritu Santo la hizo Madre de la Palabra. Recibir y dar Jesús a los demás, es la esencia de la vocación cristiana: saberse amado, amarle y hacerle amar. (Para Sta. Mª Magdalena, ver Año Litúrgico)

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