Santa Brígida copatrona de Europa (jueves 23 julio 2015)

De Corazón a corazón: Gal 2,19-20 (“Estoy crucificado con Cristo… es Cristo quien vive en mí”); Mc 3,31-35 (“Mi madre y mis hermanos”); Jn 15,1-8 (“Permaneced en mí y yo en vosotros”)

Contemplación, vivencia, misión: La cruz del Señor, con su trasfondo de resurrección, ha marcado la vida de todos los santos. Algunos han vivido siempre pendientes de este amor de donación de Cristo, que “amó a su Iglesia hasta darse en sacrificio por ella” (Ef 5,25). Así se entra a formar parte de la “familia” de Cristo, compartiendo su misma vida. A partir de este amor de Cristo, se quiere contagiar a todos a fin de que “vivan para quien murió y resucitó por ellos” (2Cor 5,15).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Los innumerables santuarios marianos son testigos de la presencia activa y materna de la Santísima Virgen. Ya no se puede prescindir de esta realidad histórica, cultural y salvífica. “Desde el inicio del mundo, pero de modo peculiar a partir de la encarnación, el misterio de Cristo opera de manera oculta en el conjunto de la realidad natural, sin por ello afectar su autonomía” (Laudto si’, n.99).(Ver Jueves semana 16ª TO, en Año Litúrgico).

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