Domingo 17º Tiempo Ordinario (26 julio 2015)

De Corazón a corazón: 2Re 4,42-44 (Eliseo multiplica los panes); Ef 4,1-6 (“Esforzaos por mantener la unidad del Espíritu”); Jn 6,1-15 (“Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús entra en nuestra historia pero no para ser de adorno ni de instrumento para nuestras preferencias egoístas. Cuando multiplica los panes es para enseñar a ser pan partido para los demás, como él. Sólo nos pide nuestra disponibilidad, nuestro pequeño todo. Nuestra vocación es de “unidad en el Espíritu”, para hacerse donación verdadera, la verdad de la caridad. Cuando le buscamos para utilizarlo según nuestros esquemas, se va, ocultándose de nuevo en nuestro corazón y en nuestro caminar histórico. “La Eucaristía es también fuente de luz y de motivación para nuestras preocupaciones por el ambiente, y nos orienta a ser custodios de todo lo creado” (Laudato si’, n.236).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Jesús hace milagros si le ofrecemos nuestro pequeño  “todo”. Nuestra curación comienza cuando nos damos cuenta, como su Madre, de que “falta el vino” del amor en nuestro alrededor y nos  disponemos a pedirlo también para los demás. (Ver S. Joaquín y Sta Ana en Año Litúrgico, Santos)

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