Lunes semana 17ª Tiempo Ordinario (27 julio 2015)

De Corazón a corazón: Ex 32,15-24.30-34 (La adoración del becerro de oro); Mt 13,31-35 (“El Reino de los cielos… grano de mostaza… levadura”)

Contemplación, vivencia, misión: Las obras de Dios son a la medida de su amor. Por esto desbordan nuestros esquemas, cálculos y preferencias. El grano de mostaza y el puñado de levadura son el “microcosmos” de las maravillas divinas en la historia de salvación, que tiene sus preferencias en los “pobres” y en la vida ocultad de Nazaret. Cuando se busca a Dios egoísticamene, se corre el riesgo de convertir nuestras falsas esperanzas en un ídolo. Dios permite que se nos vayan cayendo esos ídolos que originan todas las tragedias humanas y toda las guerras.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: María preparaba “el pan nuestro de cada día” poniendo un puñado de levadura en la masa de harina. Este trabajo sencillo de Nazaret le hacía vivir en sintonía con “el pan de vida” que es Jesús. “Junto con ella, en la familia santa de Nazaret, se destaca la figura de san José. Él cuidó y defendió a María y a Jesús con su trabajo y su presencia generosa, y los liberó de la violencia de los injustos llevándolos a Egipto” (Laudato si’, n.242).

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