Martes semana 17ª Tiempo Ordinario (28 julio 2015)

De Corazón a corazón: Ex 33,7-11; 34,5-9.28 (Segunda redacción del Decálogo. “El Señor hablaba a Moisés cara a cara como se habla entre amigos”); Mt 13,36-43 (Explicación de la parábola de la cizaña: “El que tenga oídos, que oiga”)

Contemplación, vivencia, misión: Nuestras vicisitudes humanas reencuentran su rumbo cuando se percibe la presencia de Dios, que nos lleva de la mano respetando y potenciando nuestra libertad. En Cristo, esta presencia es la del “Emmanuel”, “Dios con nosotros”, prefigurado en la “shekinah” (la tienda de caminante en el desierto). Sólo él es la “buena semilla”, que no siempre encuentra “tierra buena” y que frecuentemente es obstaculizada por la “cizaña” de corazones divididos

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: María y José compartieron entre ellos y ahora comparten con nosotros la gracia recibida sobre el nombre de “Jesús” (Salvador: Lc  1,31) como “Emmanuel” (Dios con nosotros: Mt 1,23). “En el Evangelio, José aparece como un hombre justo, trabajador, fuerte” (Laudato si’, n.242).

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