Jueves semana 17ª (Tiempo Ordinario (30 julio 2015)

De Corazón a corazón: Ex 40,16-21.34-38 (Moisés coloca el Arca de la Alianza: “La nube cubrió la tienda del encuentro”); Mt 13,47-53 (Parábolas: “El dueño de la casa saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo”).

Contemplación, vivencia, misión: El final de las parábolas de Reino resume la actitud de Jesús: desde el día de la Encarnación vive nuestra historia como su propia biografía, que él ha de transformar para ser expresión o gloria suya y, por tanto, de Dios Amor. Vivió nuestro “tiempo”, nuestro trabajo, nuestros gozos tristezas, como el pastor que busca a la oveja perdida. Ahora vive con nosotros recordándonos “lo nuevo y lo viejo” de una historia humana salvífica impregnada de amor eterno. “Las criaturas de este mundo ya no se nos presentan como una realidad meramente natural, porque el Resucitado las envuelve misteriosamente y las orienta a un destino de plenitud. Las mismas flores del campo y las aves que él contempló admirado con sus ojos humanos, ahora están llenas de su presencia luminosa” (Laudato si’, n.100).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Jesús vivió y sigue viviendo las realidades humanas que contaba en las parábolas, desde dentro (como en Nazaret) y en sintonía con el Corazón de su Madre y nuestra.

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