Viernes semana 17ª Tiempo Ordinario (31 julio, S. Ignacio de Loyola)

De Corazón a corazón: Lv 23,1-37 (Fiestas del año en el A.T.); Mt 13,54-58 (“Es el hijo del carpintero… su madre se llama María… Se escandalizaban de él”)

Contemplación, vivencia, misión: En Nazaret Jesús fue siempre el hijo del carpintero José; su madre era María. Pero esta realidad de gracia no se entendió (ni suele entenderse), porque Dios ama de modo siempre nuevo: se nos hace presente dándose más allá de nuestros esquemas. Treinta años aparentemente perdidos; así es el modo de amar de Jesús. La vida, con él, es siempre una fiesta de Pascua, de camino hacia un encuentro definitivo. “José puede enseñarnos a cuidar, puede motivarnos a trabajar con generosidad y ternura para proteger este mundo que Dios nos ha confiado” (Laudato si’, n.242).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Él es capaz de elevar nuestra vida ordinaria a la altura de Nazaret: una vida escondida con él como María y José. Es el mejor regalo de un amigo como él. (Ver S.Ignacio de Loyola en Año Litúrgico, Santos)

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