Martes semana 18ª Tiempo Ordinario (4 agosto 2015, Sto Cura de Ars)

De Corazón a corazón: Num 12,1-13 (Aarón y María murmuran contra Moisés); Mt 14,22-36 (“Subió al monte para orar a solas… Soy yo, no temáis… Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”)

Contemplación, vivencia, misión: Dios da en “silencio sonoro” su corazón, su amor, y pide el nuestro. Para escuchar este “silencio” amoroso de Dios, hay que aprender el “silencio” de la oración: es un silencio lleno de su presencia. Quejarse de todos y de todo es la señal de que el corazón está lejos de Dios. En nuestras tempestades, Jesús se deja entrever por medio de nuestra fe vivida. “La espiritualidad cristiana, junto con la admiración contemplativa de las criaturas que encontramos en san Francisco de Asís, ha desarrollado también una rica y sana comprensión sobre el trabajo” (Laudato si’, n.125).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Creer es conocer y adherirse a Cristo, enviado por el Padre, amándole de verdad, dispuestos a servirle en los hermanos. La fe de María, alabada por su prima Isabel, era así (cfr. Lc 1,45).

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