Miércoles semana 18ª Tiempo Ordinario (5 agosto 2015, Dedicación S.Mª Mayor)

De Corazón a corazón: Num 13,1-2.25; 14,1.26-30.34-35 (La exploración de la tierra prometida y el castigo); Mt 15,21-28 (La mujer cananea: “Ten piedad de mí, Señor… Mujer, grande es tu fe”)

Contemplación, vivencia, misión: La fe es adhesión al mismo Dios, ahora hecho hombre en Jesús, su Hijo, por obra del Espíritu Santo en el seno de quien fue bienaventurada por haber creído. Hay muchas acechanzas en el camino hacia la tierra prometida y algunos caminantes fracasan. Dios puede comunicar la fe a una pagana como la cananea (Jesús le dijo: “grande es tu fe”). Cuando la fe se convierte en oración humilde, confiada y caritativa, es garantía de su autenticidad. “Siempre es posible volver a desarrollar la capacidad de salir de sí hacia el otro” (Laudato si’, n.208)

*En el día a día con la Madre de Jesús: El camino histórico de la Iglesia necesita mirar e identificarse con “la mujer vestida de sol” (Apoc 12,1), para vivir de su misma fe esperanzada y generosa en la vida cotidiana.

 

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