TRANSFIGURACÍÓN DEL SEÑOR (6 agosto 2015)

De Corazón a corazón: Dan 7,9-10.13-14 (“Su vestidura blanca como la nieve”) / 2Pe 1,16-19 (“Escuchamos esta voz estando con él en el monte santo”); Mc 9,2-10 (“Es hermoso estar aquí”).

Contemplación, vivencia, misión: Parece que este milagro tenía que haber ocurrido durante toda su vida. Pero su “transfiguración” fue sólo en el Tabor (y de modo parecido, en su bautismo), como anunciando el misterio pascual de su muerte y resurrección. La realidad externa de las cosas y de las personas, tal como las vemos, deja entrever, gracias a Jesús, un misterio de amor, que sólo descubriremos escuchando la Palabra de Dios en el corazón: “Éste es mi Hijo amado”, Jesús “ayer, hoy y siempre” (Apo 13,8). “Estamos viajando hacia el sábado de la eternidad, hacia la nueva Jerusalén, hacia la casa común del cielo. Jesús nos dice: «Yo hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5)” (Laudato si’, n.243).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: “Escuchar” no es lo mismo que “oír”. Hay que aprender a admirar, acoger, comprender, acompañar, “meditar en el corazón” como María, para “escuchar”: “Soy yo”, “a mí me lo hicisteis”.

 

Los comentarios están cerrados.