Viernes semana 18ª Tiempo Ordinario (7 agosto 2015)

De Corazón a corazón: Deut 4,32-40 (“El Señor es el verdadero Dios… desde el cielo te ha hecho oír su voz… para que seas feliz”); Mt 16,24-28 (“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”).

Contemplación, vivencia, misión: Dios nos examina de amor. Él ama dándose a sí mismo y nos hace el don de poder amarle y amar a los hermanos con su mismo amor. La elección de Israel es fruto de un amor irreversible. Jesús nos invita a seguirle detrás de él, no delante. Esto supone no anteponer nada a su amor y dejar de lado toda la chatarra, porque nadie ni nada le puede suplir. Los dones recibidos son para compartir. “La vida eterna será un asombro compartido, donde cada criatura, luminosamente transformada, ocupará su lugar y tendrá algo para aportar a los pobres definitivamente liberados” (Laudato si’, n.243).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Cada comunidad y cada creyente es una historia de la presencia activa y materna de María, quien “antecede con su luz al Pueblo de Dios peregrinante como signo de esperanza y de consuelo hasta que llegue el día del Señor” (LG 68).

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