Jueves semana 19ª Tiempo Ordinario (13 agosto 2015)

De Corazón a corazón: Jos 3,7-11.13-17 (“El arca del Señor va a pasar el Jordán delante de vosotros”); Mt 18,21-19,1 (Perdonar: “Compadecerte… como yo me compadecí de ti”)

Contemplación, vivencia, misión: Si tuviéramos más memoria histórica, veríamos que nuestra vida es un tejido maravilloso de la misericordia divina. El mismo sol, “su sol”, es para todos, como prueba que nos lleva a todos en su corazón. Si su amor es para todos, ¿por qué nuestro amor no es para todos, impregnado de su mismo amor? “No puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de la naturaleza si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los seres humanos” (Laudato si’, n.91).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Que María, en su “Magníficat”, se sintiera amada y objeto de la misericordia divina, es la base de su título de “Madre de la misericordia”. Sólo ella comprende bien a su Hijo, que es la misericordia personificada.

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