Domingo 20º Tiempo Ordinario (16 agosto 2015)

De Corazón a corazón: Prov 9,1-6 (“La sabiduría ha aderezado su mesa… Venid y comed de mi pan”); Efes 5,15-20 (“Llenaos del Espíritu Santo… dando gracias continuamente a Dios Padre”) ; Jn 6,51-58 (“Yo soy el pan vivo para la vida del mundo”).

Contemplación, vivencia, misión: Jesús, “pan de vivo (pan de vida) para la vida del mundo”, nos hace partícipes de su misma vida divina, y permanece presente en nuestro corazón y en medio de nosotros. Su vida nueva reclama vivir como él. Se nos da como alimento para hacer posible esta realidad de gracia. Sin participación en la vida de Cristo, el cristiano es un absurdo. “En la Eucaristía ya está realizada la plenitud, y es el centro vital del universo, el foco desbordante de amor y de vida inagotable. Unido al Hijo encarnado, presente en la Eucaristía, todo el cosmos da gracias a Dios. En efecto, la Eucaristía es de por sí un acto de amor cósmico: «¡Sí, cósmico!»” (Laudato si’, n.236).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: La sabiduría cristiana, obra y don del Espíritu Santo, consiste en hacer de la vida una “Eucaristía” continuada, una acción de gracias por los dones recibidos. Así se recibe el “pan partido” que se formó en el seno de María.

Los comentarios están cerrados.