Miércoles semana 20ª Tiempo Ordinario (19 agosto 2015, S.Juan Eudes)

De Corazón a corazón: Jue 9,6-15 (Abimélek proclamado rey); Mt 20,1-16 (“Id a mi viña”)

Contemplación, vivencia, misión: Cuando Dios no es el punto de referencia en la vida, entonces los poderes humanos se convierten en opresores. En la comunidad eclesial puede ocurrir el mismo error, cuando olvidamos que la obra es suya: su viña, sus ovejas, su familia eclesial. Somos invitados a trabajar en “su” viña (“id a mi viña”) con su mismo amor. La viña no es un feudo nuestro, sino un campo de servicio. Un conocimiento vivido de Cristo abre horizontes sin fronteras. “La educación será ineficaz y sus esfuerzos serán estériles si no procura también difundir un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad y la relación con la naturaleza” (Laudato si’, n.215).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: María oyó decir a Jesús: “mi madre, mis hermanos” (Mt 12,48). Ella comprendió siempre que el “Salvador” era sólo “Jesús”, a quien ella pertenecía en cuerpo y alma como “asociada”, es decir, “la mujer”.

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