Viernes semana 20ª Tiempo Ordinario (21 agosto 2015, S.Pío X)

De Corazón a corazón: Rut 1,1.3-6.14-16.22 (La moabita Ruth acompaña caritativamente a Noemí); Mt 22,34-40 (“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón… amarás a tu prójimo como a ti mismo”).

Contemplación, vivencia, misión: El mandato de amar a Dios y a los hermanos indica que Dios se hace mendigo de nuestro amor. En Dios, las tres personas son relación de donación mutua y plena, constituyendo la máxima unidad. Cada ser humano, cada pueblo y toda la humanidad han sido programados para hacerse imagen de la “comunión” divina que llamamos “Trinidad”. La Iglesia, es “comunión”, como reflejo e instrumento de la comunión divina para todos los pueblos. “El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión. Jesús nos recordó que tenemos a Dios como nuestro Padre común y que eso nos hace hermanos” (Laudato si’, n228).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Jesús nació de la descendencia de Booz (casado con la moabita Rut), bisabuelo de David. María meditaba frecuentemente en esta escena del A.T., que preanunciaba al “Salvador del mundo”.

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