Virgen Reina (sábado 22 agosto 2015):

De Corazón a corazón Is 9,1-6 (“Un niño nos ha nacido… Estará el señorío sobre su hombro”); Lc 1,26-38 (“Vas a dar a luz un hijo… Jesús… su reino no tendrá fin”)

Contemplación, vivencia, misión: María es Reina “Madre”: por ser Madre del Rey, por excelencia y por haber colaborado a nuestra redención como “asociada” al Redentor (“Nueva Eva”, según San Ireneo). Su realeza hace más concreta y cercana a nuestro corazón la realeza fundamental de Cristo Mesías Rey, “cuyo reino tendrá fin”. Lo más importante es que Cristo reine en los corazones y en los pueblos: “urge que él reine” (1Cor 15,15). La misión del bautizado consiste en “hacer que todo tenga a Cristo por cabeza” (Ef 1,10).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: María meditó en su corazón (cfr. Lc 2,19) el mensaje del ángel a los pastores sobre el niño (cfr. Lc 2,10-12), “el Salvador” recién nacido (cfr. Is 9,16). Decimos a la Virgen Reina: “Soy todo tuyo” para que me enseñes a no anteponer nada al amor de Cristo. “Elevada al cielo, es Madre y Reina de todo lo creado” (Laudato Si’, n.241).

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