San Bartolomé, Apóstol (lunes 24 agosto 2015)

De Corazón a corazón: Apo 21,9-14 (“La ciudad santa… se asienta sobre doce piedras que llevan los nombres de los doce Apóstoles del Cordero”); Jn 1,45-51 (“Natanael… Un israelita de verdad en quien no hay engaño… Antes que Felipe te llamara, te conocí”)

Contemplación, vivencia, misión: Los Apóstoles y sus sucesores son los puntos de referencia y de apoyo de toda comunidad eclesial. A ellos, como a Natanael (Bartolomé), se les hizo encontradizo Cristo y les llamó para compartir su mismo estilo de vida y su misma misión. La vida cambia porque se la descubre a la luz de Cristo, a partir de sus vivencias. La autenticidad del apóstol consiste en descubrir su identidad de ser sólo transparencia del amor de Cristo para todos. “Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana” (Laudato si’, n.217).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Ser apóstol de Cristo supone haber tenido experiencia de su encuentro y haber comprometido la propia vida compartiendo su misma vida, siempre “en sintonía” (de contemplación y misión) con “la Madre de Jesús” (Hech 1,14).

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