Miércoles semana 21ª Tiempo Ordinario (26 agosto 2015)

De Corazón a corazón: 1Tes 2,9-13 (“Como un padre a sus hijos os exhortábamos… a recibir la Palabra de Dios”); Mt 23,27-32 (“Sepulcros blanqueados… llenos de hipocresía”).

Contemplación, vivencia, misión: El apóstol, como Pablo, al predicar la Palabra de Dios, experimenta una nueva paternidad. Su predicación tiende a suscitar una respuesta a la vocación de elección en Cristo. “Cristiano” es un bautizado que ha tomado una opción fundamental y definitiva por el Señor, para afrontar la vida con sus mismos criterios, escala de valores, actitudes. De otra manera, la vida sería artificial, llena de hipocresía y no tendría sentido. Urge un cambio del corazón y de la comunidad. “La conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria” (Laudato si’, n.219).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: No hay hipocresías ni doblez cuando se quiere vivir la fe como María, dejándose sorprender por la Palabra de Dios.

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