Martes semana 22ª Tiempo Ordinario (1 septiembre 2015, Jornada de oración por la creación)

De Corazón a corazón: 1Tes 5,1-6.9-11 (“Sois hijos de la luz, hijos del día”); Lc 4,31-37 (“Estaban asombrados porque hablaba con autoridad”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús es capaz de hacer “callar” a todas las tendencias que no suenen a amor, a todas las insinuaciones del espíritu del mal aunque estén camufladas. Siguiendo a Jesús, seguimos a “la luz” y nos hacemos “hijos de la luz”. “Invito a todos los cristianos a explicitar esta dimensión de su conversión, permitiendo que la fuerza y la luz de la gracia recibida se explayen también en su relación con las demás criaturas y con el mundo que los rodea, y provoque esa sublime fraternidad con todo lo creado que tan luminosamente vivió san Francisco de Asís” (Laudato si’, n.221).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: María escuchó de los labios de Simeón que Jesús era “la luz para iluminar a las gentes” (Lc 2,32). La “autoridad” de Jesús consiste en ser “luz del mundo” (Jn 8,12), que da sentido a nuestro existir.

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