Miércoles semana 22ª Tiempo Ordinario (2 septiembre 2015)

De Corazón a corazón: Col 1,1-8 (“Damos gracias a Dios… por vuestra fe en Cristo… por vuestro amor fraterno… por vuestra esperanza”); Lc 4,38-44 (“Jesús imponía las manos sobre cada uno y los curaba… Debo anunciar el reino de Dios también a otros pueblos”)

Contemplación, vivencia, misión: El mejor premio de un apóstol es constatar que Cristo está “en medio” de los hermanos que viven unidos. Jesús predica siempre más allá de toda frontera, del corazón o de la situación sociológica y cultural. La misión recibida del Padre es la de dar la vida también por la “otras ovejas”, “por todos”, “por la vida del mundo”, por “otros pueblos”. “Señor Uno y Trino, comunidad preciosa de amor infinito, enséñanos a contemplarte en la belleza del universo, donde todo nos habla de ti” (Laudato si’, oración final).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: La curación completa e integral radica en el corazón unificado y feliz, en sintonía con la voluntad de Dios. María, “salud de los enfermos”, invita a colaborar en la sanación de los hermanos, sembrando la paz y la unidad.

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