Viernes semana 22ª Tiempo Ordinario (4 septiembre 2015)

De Corazón a corazón: Col 1,15-20 (“Cristo es imagen de Dios invisible… todas las cosas subsisten en él… pacificándolas con la sangre de su cruz”); Lc 5,33-39 (“Cuando les arrebaten el esposo, entonces ayunarán… vino nuevo en odres nuevos”).

Contemplación, vivencia, misión: La vida tienen sentido esponsal, por ser vida compartida con Cristo, amigo y “esposo” (consorte). Entonces el trabajo, el gozo, el dolor, el sacrificio, recobran su orientación. Las normas se hacen pesadas cuando dejan de ser un signo de que Dios es “mendigo” de nuestro amor. “Mi Amado, las montañas” (S.Juan de la Cuz), “Dios mío y todas las cosas” (S. Francisco). La creación está centrada en él, los seres suenan a él, “todo se apoya en él” (Col 1,17). “El místico experimenta la íntima conexión que hay entre Dios y todos los seres” (Laudato si’, n.234).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: El “vino bueno” de Caná es el que consiguió María con su oración humilde y confiada. Es el vino de la vida en Cristo que hemos de desear y pedir para nosotros y para los demás.

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