Domingo 23º Tiempo Ordinario (6 septiembre 2015)

De Corazón a corazón: Is 35,4-7 (“Decid a los pusilánimes: ¡Ánimo, no temáis!”); Sant 2,1-5 (“No mezcléis con favoritismos la fe de nuestro Señor Jesucristo glorificado”); Mc 7,31-37 (“Todo lo ha hecho bien, hasta a los sordos hace oír y a los mudos hablar”)

Contemplación, vivencia, misión: Es un buen resumen de la vida de Jesús: “Todo lo ha hecho bien”. Parecido al de los Hechos: “Pasó haciendo el bien” (Hech 10,38). Es el Salvador profetizado en el A.T., que trae la verdadera salvación: “Dios salva al hombre por medio del hombre” (según los Santos Padres). No quiere hacer nada sin nuestra colaboración. “Si los desiertos exteriores se multiplican en el mundo porque se han extendido los desiertos interiores, la crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior” (Laudato si’, n.217).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: La dignidad de cada cristiano está por encima de cargos y cualidades. Podemos “completar” a Jesús cada uno según la propia vocación y servicio (cfr. Col 1,24). Para Dios no hay distinción de personas. El “sí” sencillo de María en Nazaret es la pauta para colaborar con Cristo en la salvación de toda la humanidad.

 

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