Natividad de la Virgen María (8 septiembre 2015)

De Corazon a corazón: Miq 5,1-4 (“La que ha de dar a luz”); Rom 8,28-30 (“Los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo… el primogénito entre muchos hermanos”); Mt 1,1-23 “La Virgen concebirá y dará la luz un hijo… Dios con nosotros”).

Contemplación, vivencia, misión: Todo cumpleaños está dentro de una historia familiar universal, que comenzó en el corazón de Dios. La Virgen María fue elegida para “dar a luz” a Jesús, el “Emmanuel”, “Dios con nosotros”, que es también “el primogénito entre muchos hermanos”, como dice San Pablo. Por “gracia”, hemos sido elegidos para ser “imagen” de Cristo, “hijos en el Hijo”. El nacimiento de la Virgen María es la “aurora” que anuncia el gozo del nacimiento de Jesús (la “Navidad”), “el Salvador”.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Con María, celebramos nuestra fiesta familiar; los dones que ella recibió son para nuestro bien. “Así (la persona humana) asume en su propia existencia ese dinamismo trinitario que Dios ha impreso en ella desde su creación. Todo está conectado, y eso nos invita a madurar una espiritualidad de la solidaridad global que brota del misterio de la Trinidad” (Laudato si’, n.240).

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