Exaltación de la Santa Cruz (lunes 14 septiembre 2015)

De Corazón a corazón: Núm 21,4-9 (“Moisés puso una serpiente de bronce en un mástil”); Fil 2,6-11 (Cristo “se humilló, por lo cual Dios lo exaltó”); Jn 3,13-17 (“Así tiene que ser levantado el Hijo del hombre”)

Contemplación, vivencia, misión: La “Cruz” es la máxima prueba del amor: darse a sí mismo llevándonos en su corazón. Así nos amó Jesús desde el seno de María y en toda su vida. Es la característica del amor de Dios, que se hace hombre para asumir la historia de cada uno, purificarla y hacerla partícipe de su misma vida. “De tal manera amó Dios al mundo, que le dio a su Hijo unigénito” (Jn 3,16). “El Evangelio, donde deslumbra gloriosa la Cruz de Cristo, invita insistentemente a la alegría” (Evangelii Gaudium, n.5).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: La “exaltación de la Cruz” indica la fecundidad de una vida gastada por amor. Este lenguaje sólo se entiende de corazón a corazón. María es la Madre más fecunda, de pie junto a la Cruz. Ahora “Ella vive con Jesús completamente transfigurada, y todas las criaturas cantan su belleza” (Laudato si’, n.241).

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