Jueves semana 24ª Tiempo Ordinario (17 septiembre 2015)

De Corazón a corazón: 1Tim 4,12-16 (“Dedícate a la lectura… a la enseñanza… No descuides el carisma que se e comunicó por imposición de las manos de los presbíteros”); Lc 7,36-50 (“Quedan perdonados sus muchos pecados porque ha mostrado mucho amor”).

Contemplación, vivencia, misión: Jesús alaba el mucho amor de la pobre pecadora. Pero es él mismo quien manifiesta mejor ese amor sin medida. Su amor, injertado en el nuestro, borra todos los pecados y nos hace renacer a la vida nueva. Cristo es nuestra esperanza: perdona y hace posible que le amemos con su mismo amor. Los carismas o gracias especiales que se reciben, son para servir; pertenecen a todo el pueblo de Dios. “La felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida” (Laudato si’, n.223).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: María, la toda santa, amó más a Cristo porque fue redimida de modo eminente. En su “Magníficat” agradece la misericordia y se hace servidora y mensajera de la misma.

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