Viernes semana 24ª Tiempo Ordinario (18 septiembre 2015)

De Corazón a corazón: 1Tim 6,2-12 (“No hemos traído nada al mundo y nada podemos llevarnos de él… Combate el buen combate de la fe”); Lc 8,1-3 (“Iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios: le acompañaban los Doce y algunas mujeres”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús cambia las costumbres rutinarias de la sociedad. Para él, hombre y mujer tienen la misma dignidad y la misma oportunidad para el seguimiento evangélico, con servicios diferenciados. También las mujeres que seguían a Jesús ayudaron a combatir el buen combate de la fe: al pie de la cruz, hacia el sepulcro, mensajeras de la resurrección. Con esta armonía de discípulos y discípulas, sin privilegios ni ventajas materiales por parte de nadie, las tensiones y divisiones desaparecerían. “La sobriedad y la humildad no han gozado de una valoración positiva en el último siglo” (Laudato si’, n.224).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: El grupo apostólico era familiar como en Nazaret, bajo la sombra y “memoria” materna de María (cfr. Jn 2,12).

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