Lunes semana 27ª Tiempo Ordinario (5 octubre 2015)

De Corazón a corazón: Jon 1,1-2,11 (Huida de Jonás); Lc 10,25-37 (Parábola del buen samaritano: “Haz tú lo mismo”).

Contemplación, vivencia, misión: Dios siempre obra así: ofreciendo su misericordia a quien reconoce su propio pecado y se arrepiente. Jesús es la personificación de la misericordia divina, también y especialmente como “buen samaritano”. Algunos pasan de largo, otros prefieren huir del compromiso. Dios Amor es capaz de recuperar hasta a los que han huido. Su misericordia no tiene límites y hace posible la recuperación del mismo Jonás, convirtiéndole en un signo de la muerte y resurrección de Jesús. “Hay que atreverse a hablar de la integridad de la vida humana, de la necesidad de alentar y conjugar todos los grandes valores” (Laudato si’, n.224).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: María es Madre de “la misericordia”, es decir, del mismo Jesús. Ella nunca pasa de largo; nuestras penas y alegrías son más suyas que nuestras.

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