Jueves semana 27ª Tiempo Ordinario (8 octubre 2015)

De Corazón a corazón: Mal 3,13-20 (“Serán ellos para mí… propiedad personal, seré indulgente con ellos”); Lc 11,5-13 (Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá… el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan”).

Contemplación, vivencia, misión: Dios nos quiere dar todo y hasta se nos da a sí mismo. Pedimos, buscamos, llamamos, porque quiere que nuestro corazón se abra con confianza filial. Luego él nos da mucho más, especialmente si le pedimos su mismo amor, “expresado” entre el Padre y el Hijo y personalizado en el Espíritu Santo. “El cristianismo no rechaza la materia, la corporeidad; al contrario, la valoriza plenamente en el acto litúrgico, en el que el cuerpo humano muestra su naturaleza íntima de templo del Espíritu y llega a unirse al Señor Jesús, hecho también él cuerpo para la salvación del mundo” (Laudato si’, n.235).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Orando como quien tiene “sed” de Dios, se aprende el valor salvífico de la meditación de la Palabra en el corazón, como María. Así es el camino apostólico para una Nueva Evangelización.

Los comentarios están cerrados.