Martes semana 28ª Tiempo Ordinario (13 octubre 2015)

De Corazón a corazón: Rom 1,16-25 (“Yo no me avergüenzo del evangelio”); Lc 11,37-41 (Jesús denuncia la actitud hipócrita de los fariseos: “Limpiáis por fuera la copa”).

Contemplación, vivencia, misión: Pensar, vivir y anunciar el evangelio equivale a compartir la misma vida de Jesús crucificado y resucitado. Esta aventura cristiana no estará nunca de moda. Sin autenticidad en el corazón, uno se inventa excusas de mal pagador para no testimoniar el evangelio tal como es. Las actitudes farisaicas nos acechan continuamente a la puerta del corazón. La sanación consiste en aprender a mirar a los demás con la mirada misericordiosa de Jesús. “La bendición (de la mesa), aunque sea muy breve, nos recuerda nuestra dependencia de Dios para la vida, fortalece nuestro sentido de gratitud por los dones de la creación, reconoce a aquellos que con su trabajo proporcionan estos bienes y refuerza la solidaridad con los más necesitados” (Laudato si’, n.227).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: “Con él Rosario, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor” (San Juan Pablo II, RVM 1).

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